El pago en efectivo a la entrega no define cómo paga un cliente

Una encuesta del Banco Mundial muestra por qué conviene separar el pago de un pedido entregado a domicilio del uso del móvil o la tarjeta en tiendas.

Análisis original de Influence IQ de las publicaciones de Global Findex del Banco Mundial para cuatro países, basado en entrevistas de 2024.

Resumen

Elegir el pago en efectivo a la entrega no significa necesariamente evitar los pagos digitales en otros contextos. Dentro del grupo que había pasado el filtro de la encuesta sobre cuentas, nuestro análisis de las respuestas de 2024 estimó que habían pagado con el móvil o con tarjeta en una tienda el 32,1 % en Indonesia, el 55,0 % en Malasia, el 34,3 % en Filipinas y el 67,6 % en Tailandia, aplicando las ponderaciones de la encuesta. Cada cifra corresponde a personas que habían comprado por internet un producto que recibieron a domicilio, solían pagar en efectivo al recibirlo y respondieron sí o no a la pregunta sobre pagos en tiendas. Son porcentajes de personas, no de pedidos ni de gasto.[1][2][3][4]

Estas preguntas se hacían después de un filtro sobre cuentas, tarjetas de débito o servicios de dinero móvil, por lo que los resultados no describen a todos los compradores por internet. Analizamos cada país por separado con la edición Global Findex 2025 del Banco Mundial, que recoge entrevistas de 2024. También examinamos el efecto de la ponderación y, cuando el tamaño de los subgrupos lo permitía, la frecuencia de pago. Para empresas y creadores que venden productos, la implicación es práctica: pregunta por esa compra concreta antes de convertir la forma de pago en una descripción de la persona.

Una pequeña empresa recibe un pedido marcado como «pago en efectivo a la entrega». La indicación sirve para organizar el cobro. Deja de ser tan útil cuando el equipo la convierte en un perfil del cliente: alguien que no usa tarjeta, necesita aprender a pagar con el móvil o rechazará cualquier opción de pago por internet.

Es una situación ilustrativa, no la historia de un cliente observado. Resume la pregunta que motiva este análisis: ¿qué puede deducir un vendedor de la forma en que alguien suele pagar las compras por internet que recibe a domicilio?

Buscamos una respuesta directa en las contestaciones de las mismas personas. Entre quienes dijeron que solían pagar en efectivo al recibir una compra por internet, ¿había quienes también declaraban haber pagado con el móvil o con tarjeta en una tienda? Sí, en las muestras de los cuatro países. Esta coincidencia da a los vendedores un motivo para distinguir los dos contextos.

Dos compras, dos contextos de pago

Un paquete y billetes ilustrados junto a una puerta; al lado aparecen una bolsa de compras, un terminal de pago, un móvil y una tarjeta.
La forma de pagar una entrega y la utilizada en una tienda son preguntas distintas. Ilustración conceptual, no datos de la encuesta.

¿A quién incluye la comparación del pago en efectivo a la entrega?

La comparación parte de una secuencia concreta de preguntas. Las personas encuestadas dijeron que habían usado personalmente un móvil o un ordenador para comprar por internet un producto que les habían entregado durante los 12 meses anteriores. Después indicaron que solían pagar en efectivo al recibirlo. Las compras realizadas únicamente mediante una llamada telefónica quedaban fuera de la pregunta sobre compras por internet.[5]

La palabra «solían» importa. La encuesta no establecía que estas personas pagaran siempre en efectivo. Quienes respondieron «ambas formas» a la pregunta sobre el pago habitual constituían una categoría distinta y no se incluyen aquí. Esa respuesta tampoco demuestra que repartieran los pagos por igual entre efectivo y pago por internet.

Antes de esas preguntas había otro límite importante. El cuestionario original utilizaba respuestas sobre una cuenta, una tarjeta de débito o un servicio de dinero móvil para determinar a quién se las hacía. Nuestro grupo procede, por tanto, de esa población seleccionada. Estos resultados no permiten describir a personas sin cuenta ni estimar qué proporción de todos los clientes que pagan en efectivo a la entrega utiliza pagos digitales.

Para el cálculo principal incluimos a las personas que solían pagar en efectivo a la entrega y que respondieron sí o no a si habían pagado con el móvil o con tarjeta en una tienda durante los 12 meses anteriores. Así comparamos dos respuestas de una misma persona, en lugar de combinar estadísticas nacionales independientes.

Muchas personas que solían pagar en efectivo a la entrega también pagaban con móvil o tarjeta en tiendas

Los resultados principales muestran la proporción que declaró al menos un pago con móvil o tarjeta en una tienda durante los 12 meses anteriores. Aplicamos el factor de ponderación final que la encuesta proporciona para cada país.[1][2][3][4][7]

Pago en efectivo a la entrega y uso del móvil o la tarjeta en tiendas

Uso del móvil o la tarjeta en tiendas entre las personas que pasaron el filtro, declararon una compra por internet recibida a domicilio, solían pagar en efectivo al recibirla y respondieron sí o no a la pregunta sobre pagos en tiendas.

Tabla de datos: pago en efectivo a la entrega y uso del móvil o la tarjeta en tiendas
PaísCon ponderación de la encuestaSin ponderaciónPersonas que respondieron sí o no
Indonesia32,1 %28,2 %209
Malasia55,0 %51,6 %157
Filipinas34,3 %21,8 %197
Tailandia67,6 %69,8 %139
Entrevistas de 2024. Las respuestas conocidas cubrían todo el grupo en Indonesia, Malasia y Tailandia, y más del 99 % del peso de la encuesta en Filipinas. Las estimaciones ponderadas y sin ponderar utilizan a las mismas personas. El recuento corresponde a quienes respondieron sí o no, no a la población de un país ni al número de transacciones.

La sección de metodología muestra cómo afectan a la estimación las respuestas desconocidas. Los límites derivados de esas respuestas son distintos de la incertidumbre del muestreo.

Los tamaños de muestra de la primera tabla cuentan a quienes respondieron a la pregunta sobre pagos en tiendas, no a toda la población del país que paga en efectivo a la entrega. Una persona que compró una vez y otra que compró varias veces aportan una respuesta cada una. La ponderación determina su contribución al cálculo ponderado; no convierte sus respuestas en un número de compras.

Una persona puede pertenecer a ambos grupos sin contradicción: pagar habitualmente en efectivo las compras por internet que recibe a domicilio y haber pagado con móvil o tarjeta en una tienda. Para un vendedor, lo útil es esa coincidencia. La encuesta no pedía elegir entre dos identidades permanentes, «cliente de efectivo» y «cliente digital».

Estas cifras no indican cuántos pedidos por internet se pagaron en efectivo, cuánto dinero se gastó ni si un comprador concreto cambiaría de método. Tampoco las utilizamos para clasificar países. Las estimaciones describen grupos de encuestados distintos, con muestras y periodos de trabajo de campo diferentes.

¿Por qué mostrar juntos los resultados ponderados y sin ponderar?

Una persona encuestada no representa necesariamente al mismo número de personas que otra. Las ponderaciones finales del Banco Mundial tienen en cuenta las distintas probabilidades de selección y ajustan la muestra con información de la población. Utilizamos esas ponderaciones sin recortarlas ni combinarlas entre países.[6]

El cálculo sin ponderar responde a una pregunta más sencilla: ¿qué fracción de las personas de la muestra publicada que contestaron dijo que sí? Mostrarla junto a la estimación ponderada permite ver el papel de la ponderación.

Las dos columnas de porcentajes de la tabla principal utilizan a las mismas personas y sus mismas respuestas de sí o no. Solo cambia cuánto contribuye cada una al cálculo.

Filipinas muestra por qué esta comprobación debe acompañar al resultado principal. Su estimación ponderada supera en 12,5 puntos porcentuales a la estimación sin ponderar, según los cálculos sin redondear. La coincidencia existe en ambos cálculos, pero su tamaño estimado es sensible a la ponderación de las respuestas.

No analizamos qué características demográficas explican esa diferencia, que tampoco describe un cambio de comportamiento a lo largo del tiempo. Al citar el resultado de Filipinas, un vendedor o investigador debería indicar que está ponderado y conservar la comprobación de sensibilidad, en vez de presentar el 34,3 % como una proporción exacta de los clientes actuales.

Usar una forma de pago una vez no es lo mismo que usarla habitualmente

La pregunta sobre pagos en tiendas incluye cualquier uso durante los 12 meses anteriores. A quienes respondieron afirmativamente se les preguntó después con qué frecuencia pagaban con móvil o tarjeta en un mes habitual. Esto ayuda a distinguir el uso ocasional de una práctica más frecuente dentro del grupo más pequeño que declaró haber usado esos métodos en tiendas.[5]

¿Con qué frecuencia pagaban con móvil o tarjeta quienes los usaban en tiendas?

Frecuencia en un mes habitual entre quienes solían pagar en efectivo a la entrega, declararon usar móvil o tarjeta en tiendas y dieron una respuesta conocida sobre frecuencia. El denominador es menor que el de la comparación principal.

Tabla de datos: frecuencia de pago con móvil o tarjeta en tiendas
PaísSemanalMensualMenos de una vez al mes
Indonesia21,9 %28,1 %50,1 %
Malasia51,5 %30,8 %17,8 %
FilipinasNo se muestraNo se muestraNo se muestra
Tailandia55,2 %25,0 %19,8 %
Porcentajes ponderados de entrevistas de 2024; el redondeo puede hacer que los totales difieran del 100 %. La fuente incluye la respuesta de frecuencia «nunca» en «menos de una vez al mes». No se muestra el desglose de Filipinas porque el subgrupo no cumplió los criterios predefinidos de número de participantes y tamaño efectivo calculado solo con las ponderaciones.

Ese último detalle afecta a la lectura de la primera fila. El 50,1 % de Indonesia en la categoría de menor frecuencia no debe describirse como un grupo con el hábito de pagar digitalmente todos los meses. La categoría es amplia, y la pregunta sobre un mes habitual es distinta de la anterior, que preguntaba por cualquier uso durante un año.

En estos desgloses con respaldo suficiente, todas las respuestas de frecuencia se conocían en Indonesia y Tailandia; en Malasia cubrían más del 99 % del peso de la encuesta. En Malasia, los límites por respuestas desconocidas, redondeados hacia fuera, son del 51–52 % para la frecuencia semanal, del 30–32 % para la mensual y del 17–19 % para menos de una vez al mes. Cada categoría tiene sus propios límites; sus extremos superiores no forman una distribución. Al disponer de respuestas completas, los límites de Indonesia y Tailandia coinciden con las estimaciones mostradas.

Filipinas sigue incluida en el análisis principal. Solo se omite la comparación de frecuencias porque ese subgrupo no cumplió los criterios fijados de antemano para el número de participantes y el tamaño efectivo calculado únicamente a partir de las ponderaciones. Un resultado de frecuencia sin mostrar significa que faltaba respaldo para ese desglose, no que nadie utilizara esos métodos de pago.

¿Cómo puede utilizar un vendedor este hallazgo?

Empieza por la información que realmente aporta una elección de pago. Puede indicar al equipo cómo cobrar un pedido. Por sí sola no explica el motivo del cliente, su confianza, su acceso a servicios financieros ni su experiencia en otros contextos.

Para un creador que lanza productos físicos o una empresa que vende en redes sociales, esta distinción importa al redactar las instrucciones del pedido. Explica qué métodos acepta realmente la empresa, cuándo hay que pagar y qué ocurre en la entrega. Evita atribuir habilidades o motivos al cliente si no los ha expresado.

La misma distinción puede mejorar la investigación con clientes. En lugar de preguntar «¿Por qué no usas pagos digitales?», prueba con «¿Qué hizo que pagar en efectivo a la entrega fuera la mejor opción para esta compra?». La segunda pregunta admite que la persona ya pague digitalmente en otras situaciones. Si necesitas conocer esas situaciones, pregúntalo por separado.

Las posibles explicaciones pueden convertirse en preguntas para los clientes del propio vendedor. No son hallazgos de este estudio. Estas variables no identifican la confianza en una tienda concreta, una preocupación por la entrega, los fondos disponibles ni el motivo para elegir efectivo. Presentar una de esas explicaciones como causa añadiría información que los datos no contienen.

El análisis tampoco determina qué política de pago debe aplicarse. Mantener, retirar o cambiar una opción depende de los costes, la operativa y la información sobre clientes de cada empresa. Nuestro resultado ayuda a formular una mejor pregunta inicial; no promete que un cambio aumente las ventas.

Observa la elección, pregunta por la compra y aclara las instrucciones

Un paquete, efectivo y un portapapeles se conectan con una tienda con bocadillos de diálogo y después con una hoja que muestra símbolos de pago junto a un lápiz.
  1. Anota la elección

    Describe el pago elegido para este pedido sin atribuir al cliente un perfil más amplio.

  2. Pregunta por esta compra

    Haz una pregunta opcional para entender por qué el cliente eligió ese método para este pedido.

  3. Aclara las instrucciones

    Explica los métodos realmente disponibles, cuándo debe pagarse y qué ocurre en la entrega.

Un procedimiento práctico para el vendedor, no datos de la encuesta. Separa lo que muestra el pedido de lo que explica el cliente.

Un vendedor ficticio lleva esta distinción a la práctica

Imagina a un creador que vende cuadernos impresos y permite pagar por internet o en efectivo a la entrega. En este ejemplo ficticio, el registro de un pedido muestra que un cliente eligió efectivo.

El primer borrador de una nota del vendedor dice: «Este comprador no utiliza pagos por internet». El pedido no respalda esa afirmación. Una nota más precisa sería: «Ha elegido efectivo a la entrega para este pedido de cuadernos; todavía no conocemos el motivo».

El vendedor plantea entonces una pregunta opcional: «¿Por qué te encajaba mejor esta forma de pago para este pedido?». En la respuesta ficticia, el cliente explica que otra persona recibirá el paquete y se encargará de pagar. El vendedor registra esa explicación como el relato del cliente sobre esta compra. No la convierte en una regla sobre otros compradores.

En otra conversación opcional, el mismo cliente ficticio explica que paga con tarjeta en las tiendas. Esa respuesta puede figurar junto a la elección de pago de la entrega. No la invalida, no demuestra que esté dispuesto a pagar por adelantado el siguiente pedido ni establece qué explicación de las opciones de pago lo convencerá.

El vendedor confirma los detalles de la entrega y corrige la etiqueta que había atribuido al cliente sin fundamento.

Copia esta plantilla para documentar el contexto de pago

Utiliza estos campos en el documento de investigación con clientes o revisión de pedidos que ya tengas. No hace falta registrarse.

1. Contexto de la compra: [producto] · [canal de venta] · [forma de entrega]. Distingue este pedido del comportamiento habitual del cliente.

2. Información sobre el pago: [método elegido o descripción del cliente de su método habitual] · [fuente de esta información].

3. Información de la empresa: [métodos que realmente se ofrecen] · [momento en que debe pagarse] · [instrucciones de entrega facilitadas al comprador].

4. Explicación del cliente: [respuesta a una pregunta opcional sobre esta compra]. Si no hay respuesta, escribe «motivo desconocido».

5. Otros contextos de pago: [información pertinente que el cliente quiera compartir]. No la deduzcas de este pedido.

6. Próxima acción: [aclaración o seguimiento operativo concreto] · [responsable] · [fecha de revisión]. Relaciona la acción con la información anterior.

Antes de usar las notas para preparar una campaña o modificar una página de pedidos, comprueba si cada frase describe una observación, una explicación del cliente o una idea sin contrastar. Si varios clientes plantean el mismo problema, tendrás una pista que investigar con una muestra definida. Eso no convierte las estimaciones de estas cuatro encuestas nacionales en una previsión para tu tienda.

Cómo calculamos y comprobamos los resultados

Utilizamos las publicaciones versionadas de los cuatro países de Global Findex 2025 del Banco Mundial. Gallup realizó las encuestas en 2024 entre población civil de 15 años o más que no vivía en instituciones. Las muestras nacionales se obtuvieron mediante entrevistas presenciales, con las salvedades de cobertura descritas en la metodología original.[1][2][3][4][6]

Fijamos las preguntas, los países, los cálculos y los criterios de respaldo antes de examinar los resultados conjuntos. El cálculo principal divide la suma de los pesos de quienes pagaron con móvil o tarjeta en tiendas entre la suma de los pesos de quienes respondieron sí o no, dentro del grupo que solía pagar en efectivo a la entrega. Cada país tiene su propio cálculo.

Las respuestas desconocidas no se recodifican como «no». Comprobamos qué parte del grupo respondió y calculamos límites asignando todas las respuestas desconocidas primero a «no» y después a «sí». Estos límites solo reflejan la falta de respuestas; no son intervalos de confianza. Las tablas públicas omiten los grupos de respuesta pequeños y los detalles que permitirían reconstruirlos.

¿Cuánto podrían cambiar el resultado las respuestas desconocidas?

Límites por respuestas desconocidas para el uso de móvil o tarjeta en tiendas entre quienes solían pagar en efectivo a la entrega. No son intervalos de confianza.

Tabla de datos: límites por respuestas desconocidas sobre uso de móvil o tarjeta en tiendas
PaísSi todas las respuestas desconocidas fueran «no»Si todas las respuestas desconocidas fueran «sí»
Indonesia32,1 %32,1 %
Malasia55,0 %55,0 %
Filipinas34,0 %35,0 %
Tailandia67,6 %67,6 %
El límite inferior de Filipinas se redondea hacia abajo y el superior hacia arriba a puntos porcentuales enteros para proteger los grupos de respuesta pequeños. Cuando las respuestas están completas, ambos extremos muestran la misma estimación con un decimal. Estos límites no reflejan el error muestral ni las respuestas desconocidas a las preguntas previas que definieron el grupo.

La secuencia también explica por qué las figuras utilizan grupos distintos:

1. Las respuestas originales sobre una cuenta, una tarjeta de débito o un servicio de dinero móvil determinan qué preguntas se hacen.

2. Haber recibido una compra por internet en los 12 meses anteriores y pagar habitualmente en efectivo define el grupo de interés. Se excluye la respuesta separada «ambas formas».

3. Las respuestas conocidas de sí o no sobre el uso en tiendas forman el denominador del porcentaje principal.

4. Las respuestas conocidas sobre frecuencia entre quienes usaron estos métodos en tiendas forman el denominador más pequeño del desglose de frecuencia.

Los cuatro grupos nacionales del análisis principal superaron las comprobaciones predefinidas de tamaño de muestra, cobertura de respuestas y concentración de las ponderaciones. El desglose de frecuencia las superó en Indonesia, Malasia y Tailandia. Estas comprobaciones son salvaguardas para presentar un resultado descriptivo; no establecen su precisión estadística.

Los archivos publicados no incluyen toda la información del diseño muestral necesaria para calcular intervalos de confianza basados en ese diseño para nuestras estimaciones condicionales. Por eso no añadimos pruebas de significación ni clasificamos países. Además, las encuestas se realizaron en periodos distintos y pedían recordar el año anterior.[6]

Un segundo cálculo reprodujo de forma independiente los resultados agregados calculados según el protocolo. La metodología y el código descargables explican las definiciones y los cálculos; no redistribuimos registros individuales de la encuesta. Son resultados históricos, no una medición en tiempo real de los hábitos de pago en 2026.

Sin registro. Las tablas contienen resultados históricos agregados con protección de los grupos pequeños. El paquete de reproducción en inglés incluye el método y el código, no registros individuales de la encuesta.

Fuentes y notas

  1. Grupo de Investigación sobre el Desarrollo, Unidad de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado (Banco Mundial). Indonesia: Global Findex 2025: conectividad e inclusión financiera en la economía digital, entrevistas de 2024, referencia IDN_2024_FINDEX_v02_M. Descargado el 19 de octubre de 2026. Los porcentajes de este artículo proceden del análisis de Influence IQ de las respuestas publicadas, no de cifras citadas del informe del Banco Mundial.
  2. Grupo de Investigación sobre el Desarrollo, Unidad de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado (Banco Mundial). Malasia: Global Findex 2025: conectividad e inclusión financiera en la economía digital, entrevistas de 2024, referencia MYS_2024_FINDEX_v02_M. Descargado el 19 de octubre de 2026.
  3. Grupo de Investigación sobre el Desarrollo, Unidad de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado (Banco Mundial). Filipinas: Global Findex 2025: conectividad e inclusión financiera en la economía digital, entrevistas de 2024, referencia PHL_2024_FINDEX_v02_M. Descargado el 19 de octubre de 2026.
  4. Grupo de Investigación sobre el Desarrollo, Unidad de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado (Banco Mundial). Tailandia: Global Findex 2025: conectividad e inclusión financiera en la economía digital, entrevistas de 2024, referencia THA_2024_FINDEX_v02_M. Descargado el 19 de octubre de 2026.
  5. Banco Mundial, cuestionario Global Findex 2025, páginas 11–12; libro de códigos y correspondencia de preguntas por país. FIN26B y FIN27 definen el grupo que compra por internet y suele pagar en efectivo a la entrega. FIN25E2 mide el uso de móvil o tarjeta en tiendas y FIN25E3, la frecuencia en un mes habitual. El filtro original sobre cuentas, tarjetas de débito o dinero móvil no equivale a filtrar por el indicador de cuenta construido en el archivo publicado.
  6. Banco Mundial, metodología de la encuesta Global Findex 2025. Trabajo de campo en 2024: Indonesia, del 21 de agosto al 30 de septiembre; Malasia, del 2 de agosto al 23 de septiembre; Filipinas, del 29 de agosto al 6 de noviembre; Tailandia, del 7 de septiembre al 13 de diciembre. Por seguridad, Tailandia excluye Narathiwat, Pattani, Yala y algunos otros distritos, que abarcan menos del 4 % de la población. Los márgenes de error nacionales de la metodología no son márgenes de error de estos grupos condicionales.
  7. Análisis de Influence IQ, octubre de 2026. El método se fijó antes de examinar los resultados conjuntos; cálculos independientes reprodujeron los resultados agregados calculados según el protocolo. El paquete contiene el método, resultados agregados con protección de grupos pequeños y código de reproducción, no registros individuales. Quienes recopilaron y distribuyeron los datos y sus financiadores no son responsables de este análisis ni de sus interpretaciones.

El artículo y las etiquetas de las tablas están disponibles en diez idiomas. El paquete técnico de reproducción y el cuestionario original siguen en inglés. El periodo de la encuesta, 2024, y los países estudiados no cambian entre idiomas.

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